La minería moderna es responsable, regulada y orientada al respeto por el entorno.

Javier Planas
Javier PlanasGeólogo y técnico de calidad y producción
Grupo SAMCA

Javier Planas es geólogo y técnico de calidad y producción en la mina “La Dehesa”, operada por Euroarce, la división de arcillas del Grupo SAMCA. Desde muy joven, Javier ha estado vinculado al entorno rural de Aragón, entre Belchite y Cella, donde forjó su amor por la naturaleza y la montaña. Esa conexión con el territorio fue clave para decidirse por la Geología, una carrera que le ha permitido combinar el trabajo de campo con el análisis técnico.

Hoy, Javier compagina su labor en la mina con estudios en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, con el objetivo de aplicar soluciones digitales al sector minero. Su historia es un ejemplo de cómo la innovación, el arraigo y la pasión por el entorno pueden ir de la mano en una profesión con gran impacto en el territorio.

Estudiaste Geología, pero dudaste entre otras opciones como informática. ¿Qué te llevó a elegir finalmente la Geología? ¿Hubo algún aspecto clave que te ayudara a decidir?

Desde siempre me habían interesado tanto la naturaleza como la tecnología, y al llegar el momento de decidir qué estudiar, dudé entre Geología o algún tipo de estudio relacionado con la informática. Finalmente me decanté por la Geología porque sentía una atracción más profunda por todo lo que implicaba: entender los paisajes, los procesos geológicos, y sobre todo esa combinación única entre el trabajo de campo y el análisis técnico en oficina. Todo lo relacionado con la informática era (y sigue siendo) una disciplina que me apasiona, pero sentía que siempre habría tiempo de aprenderla y aplicarla como una herramienta complementaria, mientras que la Geología ofrecía un enfoque experiencial que no quería perderme.

¿Cómo describirías tu día a día como geólogo en la mina “La Dehesa”?

Siempre digo que no hay dos días iguales, y eso es precisamente una de las cosas que más disfruto. Lo habitual es dividir la jornada entre la oficina y la mina: por la mañana revisas planificación, calidad y datos; y después sales a pie de tajo a comprobar cómo avanza el trabajo. Pero muchas veces surgen imprevistos, y tienes que pasar el día resolviendo problemas operativos, apoyando al equipo de maquinaria o coordinando tareas críticas. Esa variedad y dinamismo te exige adaptarte constantemente y mantener una visión global de todo lo que ocurre.

¿Qué parte de tu trabajo disfrutas más: la planificación, la producción, el control de calidad o la restauración medioambiental?

Disfruto especialmente de la planificación y la producción, aunque ambas están inevitablemente ligadas al control de calidad y la restauración. Lo que realmente me motiva es el reto diario de equilibrar la planificación a medio y largo plazo con las decisiones que debes tomar en el día a día para que todo encaje. Resolver incidencias, reubicar recursos, anticipar problemas… todo ello forma parte de una especie de puzzle técnico y operativo que me resulta muy estimulante.

¿Qué retos técnicos y humanos implica trabajar en una mina a cielo abierto?

Hay retos de todo tipo. Desde el planteamiento técnico de cómo abrir una nueva fase del yacimiento, coordinando los equipos de estériles y mineral, hasta asegurar un orden lógico para la restauración una vez se ha extraído el recurso. También están los desafíos operativos del día a día: mitigar el polvo y el ruido generado, el trazado de pistas de tránsito interior o la captación y aprovechamiento de aguas pluviales para evitar interrupciones y fomentar un uso eficiente del recurso.

A nivel humano, trabajar en una mina a cielo abierto implica coordinar a muchas personas y equipos en un entorno exigente, donde la comunicación, la anticipación y la capacidad de adaptación son fundamentales. En este sentido, contar con un equipo comprometido y compañeros que reman en la misma dirección lo hace todo más sencillo. Tener cerca a profesionales con experiencia, dispuestos a compartir conocimientos y apoyar en los momentos clave, marca una gran diferencia y es una de las cosas que más valoro de mi día a día.

En minería las relaciones con el entorno son claves. ¿Qué significa para ti trabajar en una empresa que apuesta por el desarrollo rural?

Para mí, que me he criado en un entorno rural, es un aspecto fundamental. Las minas que explota Euroarce, están ubicadas en zonas con muy baja densidad de población, y contar con empresas que apuesten por el desarrollo del territorio marca la diferencia. Euroarce no solo genera empleo directo e indirecto, sino que está comprometida con el respeto al medioambiente, el paisaje y la vida de los pueblos. Esa relación de arraigo con el entorno, con sus habitantes, sus necesidades y su historia, es algo que valoro enormemente y que refuerza mi compromiso personal con el proyecto.

Ahora compaginas tu trabajo con el estudio de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma. ¿Qué tipo de soluciones digitales te gustaría implementar en el ámbito minero?

Hay muchísimas soluciones con un gran potencial: desde sistemas de gestión de flotas que permitan mejorar la productividad y trazabilidad de la maquinaria, hasta herramientas de modelado topográfico y planificación en tiempo real que optimicen el desarrollo de las labores. También estamos viviendo un momento en el que la inteligencia artificial está empezando a tener aplicaciones muy concretas en minería, como la predicción de producción o la detección temprana de incidencias. Mi objetivo con esta formación es entender el lenguaje y la lógica del desarrollo tecnológico para poder aplicarlo de forma útil a nuestras necesidades en campo.

¿Qué le dirías a alguien que tiene una visión negativa de la minería?

Le animaría a conocerla más de cerca. Muchas veces la percepción negativa viene de imágenes descontextualizadas o de modelos antiguos que ya no tienen cabida hoy. La minería moderna —al menos como la entendemos en nuestra empresa— es responsable, regulada y orientada al respeto por el entorno. Restauramos lo que trabajamos, planificamos con visión de largo plazo y contribuimos activamente al tejido económico local. Además, no se puede obviar que todo lo que usamos en nuestro día a día —desde el coche eléctrico hasta el móvil o una baldosa— depende de minerales que alguien tiene que extraer con rigor y compromiso.

¿Qué consejo le darías a un joven que está pensando en estudiar Geología o trabajar en el sector minero?

Le diría que adelante. Geología es una de las ciencias más fascinantes porque te permite comprender el origen y la evolución del planeta, y a la vez tener un impacto real y positivo en sectores clave. Además, es una profesión que te da un equilibrio muy valioso entre el trabajo técnico y el contacto con la naturaleza. Le recomendaría también que nunca deje de formarse y de explorar otras disciplinas complementarias como la informática, la gestión ambiental o la topografía. El sector minero necesita profesionales versátiles y con ganas de asumir retos, y la Geología es una puerta de entrada magnífica para ello.