“…la minería suele asociarse, de forma injusta, solo con impacto ambiental, invisibilizando su papel estratégico.”
Fernando Alcázar es ingeniero especializado en el ámbito de la energía y la minería. Graduado en Ingeniería de la Energía por la Universidad Politécnica de Madrid, orientó su trayectoria hacia el papel estratégico de los recursos minerales en la transición energética, tras descubrir la estrecha relación entre el desarrollo energético y la disponibilidad de materias primas. Con esa vocación ya definida, completó su formación con el Máster Universitario en Ingeniería de Minas (habilitante) en la misma institución, que le permitió profundizar en la dimensión técnica y operativa del sector.
Inició su trayectoria profesional en consultoría energética, participando en el desarrollo de modelos de demanda global de minerales a largo plazo. Actualmente trabaja en Metso como comercial técnico de bombas de lodos, donde da soporte a operaciones en la zona centro de España, contribuyendo a optimizar procesos clave en el transporte de pulpa y a impulsar soluciones más eficientes en la industria extractiva.
Tu trayectoria combina energía y minería. ¿Cómo llegas a enfocar tu carrera hacia la industria extractiva?
Decidí estudiar energías porque creía que la energía era el motor del mundo, algo que hoy estamos viendo con claridad. Quería saber, por ejemplo, el proceso que hay detrás de que se encienda una lámpara cuando doy a un interruptor. Sin embargo, no me daba cuenta de que existe algo que subyace a la energía: la minería. Lo comprendí gracias al libro de Carlos López Jimeno: Las materias primas minerales y la transición energética. Este libro me ayudó a entender que no hay energía sin minería. De hecho, no hay nada sin minería: no hay coches, no hay casas, no hay carreteras, no hay móviles…
En tu caso, hubo un momento clave en el que entendiste la relación entre transición energética y minerales. ¿Por qué crees que esta conexión sigue siendo poco conocida?
Durante años, se ha hablado de la transición energética como si fuera únicamente un reto tecnológico o ambiental, sin explicar qué hay detrás de esa tecnología. Se habla de paneles solares, aerogeneradores o baterías, pero casi nunca de los materiales que hacen posible fabricarlos.
Además, la minería suele asociarse, de forma injusta, solo con impacto ambiental, invisibilizando su papel estratégico. Sin embargo, al profundizar, se descubre que cada avance energético depende directamente de un suministro estable y responsable de minerales: desde el cobre y el litio hasta el níquel, el grafito o las tierras raras.
Y creo que esta conexión no se conoce más porque todavía falta mucha divulgación, más transparencia y, sobre todo, una narrativa que explique a la sociedad que la sostenibilidad también empieza por las materias primas.
¿Qué competencias consideras imprescindibles hoy para un joven ingeniero que quiera trabajar en minería?
Depende del subsector en el que vaya a trabajar, porque pocas industrias son tan versátiles.
En la fase inicial de exploración, es clave comprender geología para interpretar yacimientos y su potencial. Durante la evaluación y planificación, entran en juego nociones financieras para analizar viabilidad y retorno. Cuando se pasa al diseño y construcción, son esenciales los conocimientos de obra civil, también esencial para la rehabilitación de terrenos. En la etapa de operación y procesamiento, se necesitan conocimientos mecánicos para entender el funcionamiento de las máquinas, así como un buen dominio de los procesos fisicoquímicos que permiten separar y concentrar minerales. Y, a lo largo de todo el proyecto, la electrificación y la gestión energética son fundamentales debido al enorme consumo eléctrico de las minas.
Actualmente trabajas como comercial técnico de bombas de lodos. ¿Cuál es tu principal responsabilidad dentro de la compañía?
Asesoro a nuestros clientes en todo el catálogo de productos del departamento de fluidos, que incluye bombas de lodos, mangueras y tuberías, válvulas e hidrociclones.
En Metso, nuestra misión es ayudar a las minas a tomar decisiones que mejoren la fiabilidad y eficiencia de sus procesos, ofreciéndoles la solución de bombeo más adecuada para cada aplicación. Nuestro objetivo no es simplemente vender una bomba, sino entender su operación, sus desafíos y sus prioridades, y a partir de ahí recomendar la mejora que realmente aporte valor: mayor vida útil, menos tiempos de parada y una gestión más sencilla del mantenimiento.
Para quienes no estén familiarizados con este tipo de equipos, ¿por qué son esenciales en las operaciones mineras?
Hablaré de los dos más importantes: las bombas y los hidrociclones.
Las bombas de lodos son esenciales porque permiten mover el material más importante de toda la operación: la mezcla de mineral y agua que circula por la planta. Sin ellas no habría forma de transportar pulpas, alimentar hidrociclones, o evacuar relaves. En otras palabras, son el corazón hidráulico de la planta de procesamiento. Por eso se consideran equipos estratégicos: si una bomba falla, normalmente se detiene una línea completa, y cada minuto parado supone pérdidas importantes. De ahí que elegir la bomba correcta sea clave para la continuidad de cualquier operación minera.
Los hidrociclones son fundamentales porque controlan la clasificación del mineral. Por ejemplo, en el circuito de molienda, su trabajo es separar las partículas finas, que ya están en tamaño adecuado, de las gruesas, que deben volver al molino. Esto los convierte en un equipo crítico, porque lo que sale del ciclón alimenta directamente tanto al molino como a la flotación. Si el hidrociclón no clasifica bien, puede provocar remolienda innecesaria, que aumenta costos y consumo energético, o, por el contrario, enviar un tamaño inadecuado a flotación, lo que afecta la recuperación y la selectividad del proceso.
¿Qué retos encuentras al gestionar una zona con gran peso de canteras y minerales industriales?
Son sectores muy operativos y muy orientados al día a día. Suelen tener equipos muy trabajados y personal que necesita soluciones rápidas, prácticas y fáciles de mantener. El reto consiste en demostrar, con hechos, que una solución determinada les va a dar menos paradas, más estabilidad de proceso y una operación más tranquila
Esto es, en definitiva, acompañarles de manera cercana, entender su realidad y ofrecer soluciones que encajen con sus necesidades.
La minería está en el centro del debate sobre sostenibilidad. ¿Cómo se está transformando el sector desde dentro?
La minería se ha dado cuenta de que la única forma de que nuevos proyectos sean aceptados es siendo realmente sostenible. Ningún municipio quiere una mina si percibe que va a destruir el paisaje que ha formado parte de su identidad durante generaciones. Por eso el sector está cambiando su manera de operar: la minería subterránea permite extraer recursos sin alterar la superficie, y la minería de transferencia minimiza el impacto visual al ir rehabilitando el terreno al mismo tiempo que avanza la explotación. Las compañías han entendido que esta inversión no solo es necesaria, sino que también mejora la relación con las comunidades y facilita la continuidad de los proyectos.
A esto se suma una gestión mucho más responsable de los efluentes y residuos mineros. Cada vez es más común ver cómo se aprovechan las escombreras y se convierten antiguos residuos en productos útiles, reduciendo la huella ambiental del proceso. También está creciendo la conciencia sobre el mantenimiento y la seguridad de las balsas de lodos, que son elementos críticos para evitar riesgos y garantizar operaciones más seguras. Todo esto demuestra que la minería está avanzando hacia un modelo donde producir minerales y proteger el entorno no solo son compatibles, sino imprescindibles para su futuro.
Es como cuando un amigo te invita a su casa y te deja una habitación para quedarte. Lo mínimo es devolverla igual o incluso mejor de como te la encontraste: no dejar la cama sin hacer, no ensuciar el suelo y, en general, respetar el espacio como si fuera tuyo. Con una mina ocurre lo mismo: si utilizas un territorio, tienes la responsabilidad de devolverlo en las mejores condiciones posibles.
¿Cómo ves la evolución de la industria extractiva en los próximos años?
La industria extractiva va a experimentar un boom los próximos años. La población mundial sigue aumentando y, con ella, el nivel de vida y el consumo de materiales: móviles, ordenadores, viviendas, centros de datos, infraestructuras energéticas… Todo ello depende de minerales como el litio, el acero, los áridos o el oro. Europa, por ahora, importa la mayor parte de estos recursos de terceros países, muchos de ellos con estándares de seguridad y control limitados. Y aunque ciertos materiales, como el cobalto, no existen en el continente, sí contamos con otros recursos estratégicos como litio, coltán o tierras raras.
En este contexto, lo razonable es que Europa incremente su propia capacidad extractiva para reducir su dependencia exterior y asegurar el suministro de materiales clave. No es solo una cuestión económica o geopolítica, sino de coherencia moral: si necesitamos estos minerales para sostener nuestra forma de vida y nuestra transición energética, tiene sentido que también asumamos parte de su producción siguiendo los altos estándares ambientales y sociales que ya caracterizan a la industria europea.
¿Crees que el sector está logrando atraer suficiente talento joven?
En el sector es bien sabido que, en los últimos años, a las minas les ha costado atraer talento joven. Las razones son claras: por un lado, cada vez hay menos ingenieros de minas, algo que se nota desde la base, sin ir más lejos, en mi promoción éramos tan solo diez. Durante mucho tiempo, la industria ha arrastrado una mala reputación, lo que ha reducido la demanda de estos estudios. También influye que la actividad minera suele estar lejos de los grandes núcleos urbanos, y eso limita el interés de perfiles jóvenes que priorizan movilidad y estilo de vida.
Aun así, creo que estamos viendo un cambio real. El contexto actual, que pone de manifiesto la importancia estratégica de la minería para la transición energética y la industria moderna, está despertando interés en nuevas generaciones que buscan proyectos con propósito, tecnología y estabilidad. Poco a poco, el sector vuelve a convertirse en una opción atractiva para perfiles jóvenes que quieren aportar en un ámbito clave para el futuro.
¿Qué oportunidades ofrece hoy este sector a perfiles jóvenes como el tuyo?
Las oportunidades que ofrece hoy la minería a perfiles jóvenes se pueden resumir en una palabra: crecimiento. El sector se dirige hacia un auténtico impulso en Europa, y eso significa que cada vez se necesitará más talento preparado para afrontar los retos técnicos, ambientales y tecnológicos que vienen.
Es un sector en plena transformación. Hay una demanda creciente de profesionales que entiendan no solo la parte técnica, sino también los retos asociados a la digitalización. Para alguien que empieza, esto significa acceder a proyectos punteros y trabajar con tecnología avanzada.
Además, es una experiencia única ver desde dentro cómo un sector históricamente cuestionado está transformándose para convertirse en uno de los más necesarios para la transición energética y la industria moderna. Formar parte de esa evolución, y contribuir a ella, es una oportunidad profesional y personal difícil de encontrar en otros ámbitos.


