«Creo que es un sector con mucho potencial para quienes buscan aportar soluciones reales a retos globales»

Bryan Salgado
Bryan SalgadoIngeniero de Minas
Escuela Superior Politécnica del Litoral (Ecuador

Bryan Salgado es Ingeniero de Minas por la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Ecuador) y Máster en Geología Aplicada a los Recursos Minerales y Energéticos por la Universidad de Granada, donde estudió gracias a una beca internacional de la Fundación Carolina. Actualmente desarrolla su actividad en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) como becario JAEC Intro ICU 2025 y ha comenzado su tesis doctoral en la Universidad de Oviedo, centrada en nuevas soluciones para la remediación de suelos mineros contaminados.

A lo largo de su trayectoria ha combinado la experiencia en terreno —en minería de pequeña escala en Ecuador— con la investigación y la docencia universitaria. Además, ha participado en proyectos junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), integrando un enfoque social y de género, y ha publicado trabajos sobre riesgos ambientales y contaminación por metales pesados. Su perfil refleja una clara apuesta por una minería más responsable, innovadora y conectada con la sociedad.
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Tu trayectoria conecta Ecuador y España. ¿Cómo ha influido este recorrido internacional en tu visión de la minería?
Mi trayectoria entre Ecuador y España me ha permitido conocer distintas realidades de la minería y comprobar que, aunque los contextos sean diferentes, comparten retos muy similares, especialmente en el ámbito ambiental y social.

En lo ambiental, he podido ver que tanto en Ecuador como en España aún se arrastra el legado de una minería del pasado poco responsable, que ha dejado impactos en ciertos territorios y ecosistemas. Reforzando en la importancia de seguir avanzando en la restauración ambiental y en la mejora continua de las prácticas mineras. En lo social, es evidente que todavía existe la mala percepción de la minería del pasado, lo que en ocasiones genera desconfianza o conflictos en su aceptación. Por eso, considero clave la comunicación, la transparencia y el trabajo con las comunidades para construir una relación más cercana y positiva.

En conjunto, esta experiencia me ha ayudado a desarrollar una visión más global del sector, pero también a reafirmar que la minería es una actividad esencial, especialmente en un mundo cada vez más globalizado, tecnológico y en constante evolución. La transición energética, la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías dependen en gran medida de los recursos minerales.

Precisamente por eso, considero que el gran reto y, al mismo tiempo, la gran oportunidad, está en seguir impulsando una minería responsable, sostenible y bien hecha, que avance de la mano de la innovación, el rigor técnico y, sobre todo, el compromiso con la sociedad y el medio ambiente.

Has pasado por entornos muy distintos, desde minería de pequeña escala hasta centros de investigación. ¿Cómo ha evolucionado tu perspectiva del sector?
Haber pasado por entornos tan distintos, desde ver de cerca la minería de pequeña escala hasta el ámbito de la investigación, me ha permitido desarrollar una visión mucho más integral del sector y un mayor compromiso con la sostenibilidad social y ambiental.

Este recorrido me ha hecho aún más consciente de la importancia de impulsar una investigación con propósito, orientada a dar respuesta a problemas y necesidades reales de la sociedad y del entorno, y que genere un impacto positivo más allá del ámbito académico. Esto también me ha llevado a entender la importancia de trabajar con una visión más colectiva, pensando en el beneficio común.

Además, esta experiencia me ha permitido comprender el enorme potencial que tiene la minería para transformarse y liderar soluciones sostenibles.

Hoy veo a la minería como un sector estratégico, con grandes oportunidades en innovación, restauración ambiental y en su contribución al desarrollo sostenible de las comunidades.

Actualmente estás desarrollando una tesis doctoral en remediación de suelos mineros. ¿En qué consiste tu investigación y qué la hace innovadora?
Actualmente mi investigación doctoral se centra en la remediación de suelos mineros contaminados, especialmente aquellos afectados por metales y metaloides potencialmente tóxicos, derivados de actividades mineras históricas.

El objetivo principal es desarrollar nuevas estrategias de restauración mediante el uso de materiales carbonosos tridimensionales, unas estructuras innovadoras que no solo ayudan a inmovilizar los contaminantes en el suelo, sino que también buscan favorecer el crecimiento vegetal y la recuperación del ecosistema.

Lo innovador de esta investigación es que combina diferentes enfoques en una misma solución. Por un lado, utilizamos estos materiales 3D como soporte físico y químico para inmovilizar contaminantes y estabilizar el suelo; y por otro, los integramos con técnicas de fitorremediación, es decir, el uso de plantas capaces de contribuir a la recuperación del suelo.

Además, estamos explorando la incorporación controlada de nanomateriales, como hierro cero valente, lo que puede potenciar aún más la capacidad de transformación e inmovilización de los contaminantes. Esta combinación entre ciencia de materiales, geoquímica ambiental y restauración ecológica es lo que hace que la investigación tenga un componente altamente innovador y con aplicación directa en espacios mineros degradados.

En definitiva, buscamos aportar soluciones reales, sostenibles y transferibles que permitan recuperar zonas afectadas por la minería del pasado y contribuir a una minería cada vez más responsable y comprometida con el medio ambiente.

¿Qué papel pueden jugar materiales avanzados, como los carbonosos 3D, en el futuro de la restauración minera?
Creo que los materiales avanzados, como los carbonosos 3D, pueden desempeñar un papel clave en el futuro de la restauración minera, porque representan una nueva generación de soluciones más eficientes, sostenibles y adaptadas a los retos ambientales actuales.

Una de sus principales ventajas es que permiten actuar de forma simultánea sobre varios aspectos del suelo: por un lado, ayudan a inmovilizar contaminantes como metales y metaloides potencialmente tóxicos, reduciendo su movilidad y riesgo ambiental; y por otro, mejoran la estructura y estabilidad del suelo, favoreciendo el establecimiento de la vegetación y la recuperación del ecosistema.

Además, su estructura tridimensional ofrece una gran ventaja frente a materiales convencionales, especialmente en espacios mineros complejos como taludes o escombreras, donde es fundamental minimizar la erosión y asegurar una aplicación más estable y duradera. También tienen un enorme potencial porque pueden combinarse con otras tecnologías, como la fitorremediación o la incorporación de nanopartículas de hierro, generando soluciones híbridas mucho más eficaces y con aplicación directa en campo.

En definitiva, considero que este tipo de materiales puede ser clave para avanzar hacia la recuperación funcional de espacios degradados, devolviendo al suelo su capacidad de sostener vida, recuperar estabilidad y reintegrarse de forma sostenible en el entorno.

Trabajas en la restauración de espacios mineros degradados. ¿Cuáles son los principales desafíos técnicos en este campo?
Uno de los principales desafíos técnicos en la restauración de espacios mineros degradados es la alta complejidad que presenta cada emplazamiento, ya que no existen soluciones universales. Cada zona tiene características propias en cuanto al tipo de contaminación, la composición del suelo, la topografía y el grado de degradación ambiental.

Por ejemplo, en muchos casos nos enfrentamos a suelos con elevadas concentraciones de metales y metaloides potencialmente tóxicos, baja fertilidad, escasa materia orgánica y problemas de estabilidad física, especialmente en taludes o escombreras, donde la erosión y la escorrentía pueden dificultar mucho la recuperación.

Otro gran desafío es lograr el establecimiento de la vegetación en condiciones muy adversas, donde el suelo ha perdido gran parte de su funcionalidad. Por eso, es fundamental desarrollar estrategias que no solo inmovilicen los contaminantes, sino que también permitan recuperar la estructura del suelo y favorecer la regeneración del ecosistema.

Además, uno de los retos más importantes es garantizar que las soluciones aplicadas sean estables y eficaces a medio y largo plazo, especialmente frente a eventos climáticos extremos o procesos erosivos.

¿Cómo contribuye este tipo de trabajo a mejorar la percepción social de la minería?
Contribuye de forma muy directa, porque muestra el compromiso del sector con la recuperación del entorno y con la mejora continua. La restauración ambiental es una forma muy visible de demostrar que una minería responsable no solo busca aportar recursos esenciales para la sociedad, sino también devolver valor al territorio, recuperar espacios degradados y avanzar hacia modelos cada vez más sostenibles.

Este tipo de trabajo ayuda a transformar la percepción social de la minería, ya que pone en evidencia que el sector actual no solo se centra en la extracción de recursos, sino también en la responsabilidad sobre los impactos generados y en la recuperación funcional de los espacios afectados por actividades del pasado.

A esto se suma una oportunidad muy interesante. En algunos casos, estos espacios pueden llegar a considerarse como yacimientos secundarios, permitiendo evaluar el aprovechamiento responsable de minerales aún presentes en residuos o depósitos históricos. Esto abre la puerta a enfoques de economía circular, donde es posible combinar la recuperación de recursos con la restauración ambiental del entorno.

Creo que esta doble visión, restaurar y al mismo tiempo valorizar recursos, puede contribuir mucho a mejorar la percepción social, porque muestra una minería más innovadora, eficiente y comprometida con la sostenibilidad y el beneficio colectivo.

¿Cómo puede la minería contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades locales?
La minería tiene una gran capacidad para generar empleo, impulsar infraestructuras, promover formación y dinamizar las economías locales. Cuando se gestiona con una visión responsable y a largo plazo, puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo sostenible, creando oportunidades y mejorando la calidad de vida de las comunidades.

Además, no solo aporta empleo directo, sino que también impulsa otros sectores y favorece el desarrollo del talento local, generando nuevas oportunidades profesionales y transferencia de conocimiento.

Creo que la clave está en que este desarrollo vaya siempre acompañado de diálogo, transparencia y una participación activa de las comunidades, para que el crecimiento económico avance de la mano del bienestar social y del respeto al medio ambiente.

¿Falta divulgación científica en torno a la minería y sus impactos reales?
Más que hablar de falta, diría que existe una gran oportunidad para seguir acercando la ciencia y la innovación minera a la sociedad. Es importante comunicar mejor los avances, los procesos de mejora y el papel fundamental que juega la minería en la transición energética, la tecnología y el desarrollo sostenible.

Actualmente, con el auge de las redes sociales y las nuevas formas de comunicación, he visto que también se está haciendo un esfuerzo por llegar a públicos mucho más amplios, especialmente a las generaciones más jóvenes, a través de contenidos más cercanos y accesibles.

Sin embargo, creo que es importante seguir trabajando en una divulgación clara, transparente y basada en evidencia científica, que permita a la sociedad comprender no solo los impactos, sino también las soluciones, la innovación y la evolución que está experimentando el sector.

Considero que, comunicar mejor también es una forma de construir confianza y acercar la minería a la sociedad.

Desde tu experiencia, ¿qué oportunidades ofrece hoy la minería a perfiles profesionales?
Hoy la minería ofrece oportunidades muy diversas. Es un sector cada vez más multidisciplinar, donde tienen cabida perfiles técnicos, ambientales, digitales, científicos y sociales. Esto la convierte en un espacio muy atractivo para profesionales que quieran trabajar en innovación, sostenibilidad y transformación industrial.

Además, la evolución del sector está abriendo nuevas áreas vinculadas a la investigación, la restauración ambiental, la digitalización, la automatización de procesos y la gestión sostenible de recursos, lo que amplía aún más las oportunidades para distintos perfiles profesionales.

Creo que es un sector con mucho potencial para quienes buscan aportar soluciones reales a retos globales, como la transición energética, el desarrollo tecnológico y la sostenibilidad ambiental.

En una frase, ¿qué significa para ti trabajar por una minería más responsable y sostenible?
Significa avanzar hacia una minería que construya un futuro más humano, consciente y resiliente.